Santo Domingo.- Recientemente se celebró la edición número 41 de los Premios Soberano, una gala que, una vez más, puso en alto lo mejor del arte y la cultura dominicana. Desde la puesta en escena hasta la calidad de las presentaciones, es justo reconocer el esfuerzo y la dedicación de quienes hacen posible este evento. Felicito sinceramente a Acroarte por mantener viva una tradición que exalta el talento nacional y proyecta nuestra identidad cultural.
Sin embargo, más allá del brillo del escenario, hay aspectos que merecen una reflexión profunda, especialmente en lo relativo al trato a la prensa. Los medios de comunicación no solo cubren el evento: son un pilar fundamental en su difusión, posicionamiento y memoria histórica. Sin ellos, gran parte del impacto de los Premios Soberano se diluiría.
Por ello, resulta preocupante que cada año surjan quejas sobre la organización y las condiciones en las que los periodistas realizan su labor, particularmente durante la cobertura de la alfombra roja. Si los organizadores —dígase Acroarte— no están en capacidad de acreditar y manejar de manera adecuada a más de 150 periodistas, entonces es momento de replantear la logística.
La solución no pasa por limitar la prensa, sino por mejorar la planificación. Esto implica espacios más adecuados, mejor coordinación, reglas claras y, sobre todo, respeto por el trabajo periodístico. La cobertura de la alfombra no debe convertirse en una experiencia caótica o restrictiva, sino en una oportunidad para que cada medio pueda cumplir su función con dignidad y profesionalismo.
En ese sentido, la periodista Walddy Lina Polanco, directora de disversos medios de comunicacion, y parte de la directiva actual de la sociedad dominicana de medios digitales, SODOMEDI, hace esta aclaratoria, motivada por una experiencia reciente: el sueño de cubrir la alfombra de los premios más importantes del país se vio empañado por el trato recibido el día de ayer hacia la prensa. La seguridad y el equipo de protocolo deben ser más serviciales y evitar actitudes despectivas hacia los periodistas acreditados que acuden a realizar su trabajo.
Estos detalles, aunque parezcan menores, son profundamente significativos y deben ser tomados en cuenta para futuras ediciones. No permitamos que el entusiasmo y la vocación de quienes cubren la fuente del arte y la cultura en nuestro país se vean opacados por fallas organizativas o trato inadecuado.
Este no es un señalamiento destructivo, sino un llamado constructivo. Así como se cuida cada detalle del espectáculo televisivo, también debe cuidarse la experiencia de quienes cuentan la historia del evento hacia el público.
Acroarte tiene la oportunidad de seguir elevando los Premios Soberano, no solo en lo artístico, sino también en lo organizativo. Escuchar a la prensa y atender estas inquietudes será clave para que futuras ediciones no solo brillen en el escenario, sino también en su relación con quienes amplifican su voz.


